martes 11 de diciembre de 2007


Suena el despertador.
07:15 de la mañana.
¡Joder qué ojeras!
El espejo no engaña y te devuelve una mirada un poco más cansada que la de la mañana anterior. Me estoy haciendo viejo a pasos agigantados. Esto no lo firmé yo en ningún contrato. ¿Quién coño tiene derecho a hacerme semejante putada? Me doy cuenta poco a poco que no soy el mismo. Algo ha cambiado. He perdido partes de mi que ayer tenía y han surgido otras nuevas que me ayudan a seguir el camino. Todas estas más duras que las anteriores. Y es que el camino es cuestá arriba y está lleno de ortigas. Y tú, amigo estás descalzo y con los huevos al aire. Pero hay que seguir, ¿no? Pues sigo... Miro por el balcón a la gente pasando calle arriba y calle abajo. Recién duchados, con el pelo aun mojado y carpetas bajo el brazo. ¿Habrán estado en sus balcones, media hora antes, pensando lo mismo que yo? Salgo con Evita a la misma montaña de siempre y me sigue meneando la cola como si la llevase al paraíso. A algún lugar repleto de huesos y culos de perros a los que olisquear. Y viene contenta, totalmente feliz, aunque vayamos a la misma montaña de siempre. Y en la misma montaña de siempre corretea y sigue meneando la cola. ¿Quién coño me ha metido en la cabeza tantas posibilidades? ¿Por qué coño soy hoy una persona nueva? No me reconozco siquiera en lo que pienso. Pero sigo andando. A las 9:00 abro el estudio y me tiene que dar tiempo aun de desayunar. Cada persona que me encuentro me saca de mi reflexión. Tal vez, el truco esté en rodearse de gente. -Buenos días-. Me dice sonriendo la mejor amiga de mi ex. Piensas que soy un cabrón. ¿Por qué carajo me sonríes? Pienso qué partes de mi seguiré manteniendo en el futuro y cuáles desaparecerán sin dejar rastro. Mañana no seré el de hoy así que tengo que darme prisa de conocerme un poco mejor.

martes 4 de diciembre de 2007

Asturias, patria queridaaaaa


Entenderéis porque no os había contado nada de mi viaje a Asturias.
Comprenderéis el miedo, el pavor que siento con sólo escuchar el sonido de la gaita, o el aroma del pasto fresco.
Sabréis la razón de mis pesadillas nocturnas. Escuchad...
El mes pasado, siendo precisos el 11 de Noviembre del año 2007 de nuestro señor, nos disponíamos un puñado de amantes del folclore de nuestra región, a realizar un interesante viaje por bellas tierras asturianas con el fin de mostrar nuestro buen hacer a sus gentes. Felices partíamos a nuestro destino, sin intuir siquiera lo que a la postre sería el más terrible de los infiernos.
Aun tiemblan mis manos al escribir estas líneas y mi corazón se desboca al recordar.
Eran las 13:35 horas del segundo de los días de nuestra estadía cuando, harto de las insípidas viandas ofrecidas por nuestros anfitriones, me dispuse con varios de mis compañeros a aventurarnos en algún otro local, huyendo de la escasez y adentrándonos en terrenos desconocidos pero emocionantes. Deseábamos dar buena cuenta de la renombrada calidad gastronómica del norte peninsular y vaya si lo hicimos.
Entramos en un restaurante de apacible fisonomía llamado Don Mendo. Pronto vislumbré ciertas miradas de desconfianza y sorna por parte de los camareros y cocineros, quienes no dudaron en investigar descaradamente cuál era nuestra procedencia desde el primer momento.
-Canarios... Ahhhh! Dicen que coméis como los vascos, habláis como los andaluces y sois desconfiados como los catalanes.
-Y cagamos como los chinos- dijo alguien para quitarle hierro al asunto.
-Jajajajajajajajaja(risa diabólica) Pues ahora os vais a cagar.
Comenzaron, sin previo aviso, a traernos sidra, morcilla, queso, jamón, almejas, etc.
-Disculpe señor, pero nosotros no hemos pedido esto.
-¡Tú te callas y te sientas! Que ahora vienen los chuletones.
Comenzaron, cual siniestra procesión, a pasar por nuestra mesa un sinfín de bandejas repletas de comida. Cada vez que resoplábamos y levantábamos la cabeza de nuestro plato, pensando que estallábamos a cada bocado, un camarero apuntaba a nuestra frente con un rifle de francotirador, desde la barra. No nos dejaban siquiera acudir al servicio, no fuera que devolviéramos los alimentos en un descuido. Cuando trajeron el postre ya era demasiado tarde. Perdimos a nuestro querido amigo Nico, al que podéis ver en esta instantánea sufriendo el cruel martirio al que nos sometieron. Su rostro lo dice todo. Descanse pues en paz y sirva este breve relato como humilde reconocimiento a su labor y su gran corazón.
Una vez llegamos a Tenerife nos explicaron varios asturianos, huidos de la región, que ésta era una práctica muy habitual. Es tal el sobrante de productos típicos de Asturias, que someten a los turistas que por allí pasan a este tipo de atropelías con la mayor impunidad. Amparándose en un vacío legal, el cual permite a cualquier restaurante obligar a sus comensales a ingerir la cantidad de alimentos que ellos crean oportuno. Nunca supimos qué fue del cuerpo sin vida de nuestro amigo. Por eso os digo que si algún día vais por algún pueblo asturiano y, al pedir chuletón, os llega un ligero sabor como de sabandeño, no os lo comáis. Pedid la cuenta y salid por patas. ¡¡¡Un abrazo a todos!!!!



viernes 30 de noviembre de 2007

¿Dónde está el alma?



Iba yo esta mañana, recién levantado, con mi libro de Punset "El alma está en el cerebro" dispuesto a una mañana de sano ejercicio mental, cuando fui abordado a la altura del Raymond por tres individuos con la típica pinta de "testigos de Jehová-evangelistas-soldados de Dios-pentecostistas-la madre que los parió". (Lo que más me sorprende de esta gente es su capacidad para creerse cualquier cosa y cómo te lo cuentan. Con ese aire de superioridad como de :-¿Sabes lo que sé?¿Pecador ignorante de mierda?) Pues lo dicho... me dan un papelito, así como si me pasaran un canuto que me va a hacer ver las estrellas; sonriendo y asegurándome no sé qué de la vida eterna. Y yo que lo cojo y lo leo: ¿Qué esperanza hay para los seres queridos que han muerto?- No sé. Digo yo que con servir de abono a los haramagos del cementerio se pueden dar con un canto en los dientes.
Pues parece que no, amigos. Y paso a iluminaros:
Dios creó a Adán y a Eva inmortales. Entonces la hija de puta de Eva le metió en la cabeza al muy calzonazos lo de la manzana. Que digo yo... con la cantidad de papayas que tenía que haber en ese paraíso, y de mangos, y de jabalíes que los atraviesas con un palo y los haces a la brasa, con la hartada de fresas, faisanes, terneras, y los muy mamones se pillan los dedos por una mierda de manzana. ¡Que me la regalas y no me la como, coño!. En fin... Ahora resulta que todos los humanos nos morimos, pagando el pecado del tonto del culo éste. ¿A que jode? ¿A que es una putada? Oye... porque yo pagaría el pato, en el caso de que el nota la hubiera armado de verdad. Si Dios le hubiera dicho: Adán, no te metas en ese puticlub. Y va y se mete. En ese caso sí. ¡Coño! Ole tus huevos Adán. Si hay que pagar por los siglos de los siglos se paga. Pero por una manzana. ¿Pedazo de mierda de tío?
En otro capítulo habla de que los seres humanos podemos volver a vivir después de muertos. Lo prueban con todo el rollo de "Lázaro, levántate y anda" pero claro, como Jesús ya está muerto pues ya no vale, aunque luego resucitó él también, pero al resucitar murió su cuerpo y su espíritu inmortal, entonces ya no está en cuerpo y alma, aunque sí su alma que está en todos lados, como Dios, porque Jesús es la imagen de Dios, como todos los hombres que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, pero no resucitamos, osea que Jesús es alma que resucitó y nosotros Dios, porque nuestra alma es inmortal, como Jesús y Dios y cuando alguien se muere entra en el reino de los cielos, que es un sitio que no existe pero al que van las almas, y al ser inmortal Jesús y nosotros volvemos a reencarnarnos y entonces nuestra alma...
Me voy a leer a Punset.

martes 27 de noviembre de 2007

Un nuevo invento


Vivimos en un país curioso. Y no voy, en este momento, a descubrir nada sobre nuestra idiosincrasia nacional (si es que la hubiera) ni pretendo con estas letras alertar o poner en guardia a nadie. Es simplemente una reflexión un tanto absurda, pero no por ello menos cierta. Aunque me tachen ustedes de patriota trasnochado, existe algo muy curioso que los españoles hacemos sin darnos cuenta:

Llevamos en nuestros tenis Reebok la bandera británica, en nuestras camisetas la de Jamaica con Bob Marley y sus vicios confesables, la de Brasil en chanclas y camisetas de fútbol, la italiana en jerseys retro de los 80, la estadounidense (todos sabemos que la bandera estadounidense es la de la Coca Cola) por todos lados, etc. ¿Pero qué pasa con la española? ¿Por qué sentimos que nuestra bandera es ridícula y que representa un pasado que debemos olvidar? ¿Por qué nos avergonzamos? Muchos dirán que es por la desunión de las comunidades autónomas; otros, por la mierda de selección que tenemos; tal vez sea porque seguimos siendo un pueblo de paletos; o por... lo que sea. Pero creo que acabo de descubrir la "auténtica razón".

Nos avergonzamos de ser españoles por los inventos que hemos creado. Y no hablo del autogiro de Isaac de la Cierva o del submarino de Peral. Esos eran unos lumbreras y unos enterados y unos empollones y unos mierdas. Hablo de los realmente importantes: El futbolín, la fregona y el Chupachups. ¿Qué tienen en común estos inventos? Muy sencillo. Son cosas ya inventadas a las que algún español le ha metido un palo por el culo, cambiando su uso. Teniendo en cuenta que somos el país europeo con menor índice de satisfacción sexual en las mujeres, debemos suponer que el consolador anal, también es un invento español. Pero claro... eso es muy difícil de contrastar.

Es por todo esto por lo que quiero lanzar un nuevo producto: "El Chupachip". No sé para qué carajo sirve pero seguro que con una buena campaña publicitaria acabo metiéndolo en el mercado.

Un saludo a todos y recuerden que cuando se sientan mal o piensen que su vida no tiene sentido, siempre habrá algún compatriota cerca, dispuesto a meterle un palo por el culo.

lunes 12 de noviembre de 2007

Lo que quiere un hombre


Lo que quiere un hombre.
Está claro amigos... Tanta lucha de parejas, tanto "te vas con tus amigos y pasas de mi", tanto "no me dijiste esto como yo lo esperaba", "no eres cariñoso", "no bebas más", "no expresas tus sentimientos", "miras a otras por la calle", etc, etc, etc. ¿No estáis un poco hasta los mismísimos? Pues yo sí. Y he descubierto una técnica infalible: DECIR LA VERDAD. Y es muy sencillo. Al principio es jodido, porque tantos años de aguantar monsergas femeninas acaba por normalizar la situación de que siempre estés con cara de gilipollas, cubriéndote del chaparrón como buenamente puedas. Pero ahora no. Voy a decir la verdad:
Un hombre quiere comer, cagar, dormir y empujar de vez en cuando. Es tan simple como eso.
-Pues Rodri, el novio de Mari le compró un ramo de 20 rosas por los 20 meses que llevan juntos.
-Rodri es homosexual.
-¡Ya está! Pues hay hombres sensibles y cariñosos.
Y efectivamente los hay. En eso tienen razón pero una de tres: O es homosexual y no quiere reconocerlo (hay tíos que se mueren de viejos habiendo formado una familia, como Rodri, siendo sarasa), o está empezando la relación (el que no miente no folla) o es tonto del culo (está conforme con su estatus inferior y le da a su pareja lo que quiere, sin importarle una mierda sus propios deseos: comer, cagar dormir y empujar de vez en cuando). Así que todo acaba como tiene que acabar.
-¿Me dejas en paz ya, que estoy viendo el partido? ¿O yo te molesto a ti cuando estás fregando la loza o barriendo el piso?
Y es que los espacios de cada uno hay que respetarlos.
Así que mis queridos amigos, tened esto en cuenta: Adán estaba de lujo en el paraíso. Con su taparrabos, rascándose los huevos cuando le venía en gana, su Play Station, sus manzanas, sus paz interior, su zoofilia... y Dios, que es un cachondo, pensó: Este cabrón vive "como Dios" y eso no puede ser. Y creo al estorbo.
¡¡¡Un saludo!!!

viernes 26 de octubre de 2007

Ríete!!!


Partirse de la risa
Descojonarse ante todo y ante todos.
No mirar atrás para apenarnos por lo que fue o pudo haber sido, sino tener presente lo ridículo de nuestra existencia. Porque pronto te arrugarás como una pasa, te saldrán canas hasta en el sobaco y se te levantará una vez al mes. Dios debe ser un cachondo. Nos lo da todo para luego arrebatárnoslo poco a poco. Y tú con miedo a la vejez, al jefe, a la oscuridad, a que te rayen el coche... Ríete de todo. Y no hablo de afrontar la vida con una sonrisa de estoicismo, esperando con resignación lo que venga. Digo que te tronches, porque tu propia existencia es pura ironía. No eres más que una casualidad, que un pequeño porcentaje en un mundo de posibilidades. Cagas, meas, comes y duermes. Naces, creces, te reproduces y mueres. ¿A que tiene gracia? Existes en un microcosmos vergonzoso en un planeta redondo y ridículo, que gira alrededor de un astro ridículo, dando vueltas como un trompo sin sentido aparente. No es que hayas tenido suerte de vivir. Es que este raro deporte de ir muriendo poco a poco, desde la cuna hasta el nicho, es de coña. Es como un chiste de los buenos. De esos que si lo piensas mucho, no tienen ni puta gracia. Así que no te trabes. Ríete!!!!

lunes 22 de octubre de 2007

Mi primo Joel


La historia que os cuento a continuación es totalmente verídica. Los nombres de los personajes y las localizaciones han sido cambiadas a propósito para no herir la sensibilidad de los auténticos protagonistas de esta historia.
Una buena mañana, mi primo Joel es instado a ser padrino de un niño, hijo a su vez de una prima de mi primo Joel.
Mi primo Joel acepta la invitación, mas no deja de preocuparle la situación de su no confirmación en la iglesia católica; uno de los requisitos principales para el apadrinamiento.
Es entonces cuando le comentan a mi primo Joel, que en la Iglesia de... Chigüesque se realiza este fin de semana una confirmación multitudinaria en la que vas, te apuntan y te confirman. Vamos... como quien pone una marca en la oreja de un cochino y lo pone en fila pa´l matadero. Lo mismo, pero sin matarte. Ellos te salvan.
Mi primo Joel se pone de rodillas y el Obispo chigüesquero se planta frente a él (posición no muy recomendada para estar frente a un miembro de la iglesia) y le pregunta:
-Joel... tú que compartes nombre con el hijo de Petuel. ¿Crees en Dios?
-¡Oh sí!- responde mi primo Joel mientras un sudor frío le recorre la sien.
-¿Te haces pajillas?
-No
-¿Has violado algún animal de Dios o te has bebido su sangre?
-Tampoco.
-¿Vas a misa?
-Tampoco... Digo sí sí. Todos los lunes.
-Muy bien hijo... Menos mal, ¡uno decente! Pues ya eres miembro de la gran casa de Dios. Ya puedes casarte y hartarte a follar... con tu esposa, claro. O puedes ser padrino también.
-Gracias monseñor.
-No me des las gracias y pones 20 eurillos cuando pase el cepillo.
Amigos... no hay derecho. ¡Qué falta de vergüenza!¡A dónde vamos a parar! Vivimos en un mundo sin principios y sin respeto a las instituciones.
Antes nos confirmábamos por otras razones. Nunca lo hicimos para obtener un beneficio directo de nuestro sacramento. Todos los que lo hacíamos éramos adolescentes salidos que, hartos de ser rechazados por las jóvenes del instituto, probábamos suerte tocando la guitarra en la iglesia, intentando enamorar a alguna beata. Yo llegué incluso a aprenderme canciones de Alejandro Sanz. Eso sí que era un sacramento.
Lo dicho... vamos sin rumbo hacia un cataclismo universal.